En 1996, la FDA dió su aprobación a una piel
artificial desarrollada por el MIT para usarse en pacientes con
graves quemaduras que habían perdido la dermis. Esta piel estaba compuesta de
colágeno procedente de tendones de animales con moléculas de glicosaminoglicano
(GAG) de cartílago animal, formando así una matriz extracelular que ofrece lo
básico para una nueva dermis. En el 2001, una piel plástica
autoreparadora fue desarrollada y probada por científicos
estadounidenses. Muy similar a la piel normal, era capaz de sangrar y curarse a
sí misma.
Otro logro importante en la piel artificial es la piel
regeneradora. Científicos de la empresa biotecnológica Intercytex han
descubierto una nueva técnica para luchar contra el envejecimiento. Han tenido
éxito en encontrar una forma de hacer crecer fibroblastos en el laboratorio.
Estos fibroblastos, que producen una proteína llamada colágeno, aporta firmeza
y elasticidad a la piel pero, con la edad, la cantidad de estas células
disminuye progresivamente. Por tanto, podría ser posible inyectar estas células
en las arrugas y permitir la regeneración del colágeno, ayudando a la
regeneración de la piel.
Hace poco, científicos de Cincinnati han desarrollado en el
laboratorio células de la
piel resistentes a las bacterias y están ahora probándola sobre
animales. Tienen la intención de crear un tipo de piel artificial que pueda
sudar, broncearse y luchar contra las infecciones. Sin duda, la piel artificial
definitiva.
